lunes, 30 de junio de 2014

Si ves una rubia, corre.

Nos encanta sentirnos más seres humanos que animales. Supongo que es el mismo tipo de impulso que nos lleva buscar cosas en las que somos exclusivos: "este color de ojos, este lunar en la punta del dedo, lo bien que toco el piano, lo duro que tengo el corazón...". Nos encanta ser especiales, aunque nos horroriza ser diferentes al resto; creo que tiene que ver con la lucha entre la instintiva búsqueda de formar parte de la manda y el razonamiento de creer ser mejores por ser únicos. Un agradable caos muy curioso metido en nuestra cabecita al que creo tener derecho de culpar de la existencia de la cultura/movimiento/moda jister.
A mi que soy muy jister, por ejemplo (no porque sea un egocéntrico enamorado del hablar de uno mismo, que quizá): me encanta sentirme muy animal. Principalmente para creerme diferente a todos los que se piensan seres humanos. También hay una componente importante de ecologismo. Y por supuesto, porque los animales se mueven por instintos; y si existe una autoexcusa incluso mejor que el alcohol, es el poder de la naturaleza.
Veamos, yo soy fiel creyente de la naturaleza, del cambio climático, de la homeopatía y de que los delfines se masturban yendo en la estela de los barcos. Del Big Bang ya menos porque es más cansado de pensar y soy mentalmente vago. Si un ratón sabe que si se asoma cuando se oye un ulular de búho se gana un viaje volando, si una polilla sabe que tiene que ir hacia la luz porque le espera la cachonda de Entre fantasmas, si un pez sabe que si después de saltar cae fuera del agua más le vale volver, y todos acaban muriendo; y ninguno de ellos es racional sino que hay una misteriosa fuerza en su cabeza (misteriosa mis cagaos) que les hace pensar todo eso ¿por qué yo, simple humano, no voy a funcionar igual con las rubias? ...."Sal corriendo inepto patán".... Y no. Si hubiese nacido oso, no me pasaría, culpa de los instintos, o de la naturaleza. Eso si, mi madre se habría llevado un disgusto considerable.

En resumen, que somos naturaleza por mucho que lo intentemos ocultar. Y viendo lo que nos importa el medio ambiente; o nos gusta autodestruirnos, lo cual significa que nos va el sado-maso (que me da muy mal rollo), o tenemos que echarle la culpa a algún instinto raro. Yo en las reflexiones de esta noche me quedo con esta solución.
No me preguntéis mañana que probablemente esté mucho más persona y lo niegue todo.